Oración de Protección por la Sangre de Cristo

OH- Padre Mío que necesitado estoy de usted

Limpia con tu preciosa Sangre mi corazón,

Límpialo de toda impureza, del odio,

del rencor, de la mentira, de la traición

de la falta de fe y de esperanza.

Protégeme con el poder de la Sangre de Cristo

para que nada ni nadie me puedan hacer daño,

ni maldades, ataduras, brujerías, hechizos,

Dale fuerza a mi mente para que distinga

entre el bien y el mal, que me ilumine,

bendiga y proteja ante cualquier peligro,

elimine todo dolor físico, mental espiritual,

energía negativa, malos pensamientos

y todo lo que me haga daño a mí y a mi familia.

Padre Mío, usted que derramo su sangre

por nosotros los pecadores para el perdón

de los pecados, dame tu sangre para que

se derrame sobre mí y sobre las personas que amo.

Con la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

me siento bendecido y protegido, siempre

esta conmigo, a mi lado acompañándome

Señor fortalézcame, sé que soy débil

y solo contigo puedo vencer, derrama tu sangre

en mi cuerpo, quiero estar siempre junto a ti,

todo lo que soy, todo lo que se, todo lo que puedo

todo lo que tengo esta sellado y protegido

con el poder de la Sangre de Cristo.

Proteja mi vida, mis planes, mis sueños,

mi futuro, mis ilusiones para que se cumplan

protégelas con el poder de la Sangre de Cristo,

permítame avanzar por el sendero de la claridad,

de la luz y de la esperanza.

Con tu Sangre Señor no hay fuerza

visible o invisible, que me haga daño

o me derrote, protégeme del maligno,

cuídame del enemigo, de las malas personas

de las calumnias, envidia, avaricia, habladurías

que me puedan afectar, que no me puedan dañar

Señor agradecido estoy por ser bendecido con tu sangre.

Protege a los hombres del mundo

para que podamos entendernos y Vivir en paz,

derrama tu sangre sobre toda la humanidad,

Amén.

¿Cómo podemos los seres humanos alcanzar el perdón de nuestros pecados?

Alguna vez todos los seres humanos hemos pecado, es por ello que Dios mandó a su único hijo por nosotros, para que nuestros pecados sean perdonados. Todos podemos alcanzar esto al aceptar a Jesus como nuestro salvador, al aceptar que el derramo su sangre al sufrir un castigo por haber cometido una falta, delito o culpa, Jesus se sacrificó por nosotros por nosotros los pecadores, el lo hizo para salvar a la humanidad de los pecados, es decir él lo que hizo fue sufrir en su piel no solo la tortura de una crucifixión sino también su propia muerte.

¿Qué es la Expiación?

Entonces la Expiación es el medio a través del cual podemos recibir el perdón de nuestros pecados y vivir junto a Dios, para que esto sea así las personas debemos tener fe y debemos cumplir con los mandamientos sagrados, que quede claro la expiación se expone a través del sufrimiento que sintió Jesucristo al pagar por nuestros pecados y por los cuales fue sentenciado y crucificado, luego su resurrección fue el resultado de su expiación, es decir librado de toda culpa o pecado.

¿Para que murió Cristo?

Cristo murió por nosotros para que nosotros nos reconciliáramos con Dios, con su sacrificio somos perdonados, justificados, redimidos y reconciliados con Dios, es decir, la Sangre de Cristo nos ha llevado de muerte a vida y nos ha permitido tener una relación eterna con el Padre Celestial.

No solo somos limpiados por la Sangre de Jesus al ser salvos, sino que también somos limpiados de los pecados, por ello Jesus derramo su sangre por nosotros y que nuestros pecados sean perdonados, debemos confesar nuestros pecados al Señor y admitir que hemos pecado en contra de él.

La Sangre de Cristo elimina nuestros pecados de manera que Dios no solo los perdona sino que los olvida.

Debemos tener fe, es la única manera de salvarnos, la Sangre de Cristo esta sobre cualquier ley, norma o doctrina religiosa, entonces si usted nunca le ha pedido a Jesus que entre en su vida ¿porque no se lo pide ahora? Recibes a Jesus como tu salvador declarando “Jesús es mi Señor”, serás perdonado y no serás juzgado por la mano de Satanás, y vivirás el resto de tu vida eterna con Dios en el paraíso.

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